Menciona un simulador de carreras y la mayoría de la gente se imagina circuitos cerrados con horquillas y chicanas. Luego se suben a un stock car en Daytona, contemplan un muro inclinado de asfalto y todo lo que daban por sentado sobre los óvalos se evapora. El superóvalo es la experiencia de la que los invitados hablan el resto de la noche, y en nuestros rigs con movimiento completo (full-motion) pega más fuerte que cualquier otra cosa del menú.
El muro sobre el que conduces, no contra el que chocas
Daytona International Speedway tiene un peralte de 31 grados en las curvas. Eso es más empinado que la mayoría de las escaleras. En nuestras pistas escaneadas con láser, el peralte está reproducido al centímetro, así que cuando te inclinas hacia la Curva 1 el horizonte rota y el coche se asienta en el peralte como si la pista te sujetara en su sitio. Los primerizos se preparan para un derrape que nunca llega, porque el peralte está haciendo el trabajo de la curva por ellos.
El draft y la física del pelotón
Lo que hace única a la carrera de superóvalo es la aerodinámica. A 190 mph un stock car abre un agujero en el aire, y el coche de atrás queda arrastrado dentro de esa bolsa de baja presión. Nuestros modelos de stock car en Assetto Corsa simulan este rebufo (slipstream) con precisión, lo que significa que dos coches pegados parachoques con parachoques son genuinamente más rápidos que uno solo.
Lo que aprenden los invitados en el draft
- El rebufo (the tow): métete detrás de un líder y observa cómo sube tu velocidad sin tocar nada.
- El draft lateral (side draft): ponte al costado y puedes robarle aire a un rival, frenándolo.
- La jugada maestra: sal de la fila en el momento justo y el impulso que has acumulado te catapulta hacia el frente como una honda.
Por qué los óvalos son engañosamente difíciles
Cuatro giros a la izquierda suena fácil. No lo es. Las carreras en óvalo castigan a cualquiera que sea avaricioso con el acelerador, porque un stock car a velocidad vive sobre el filo del agarre. La verdadera habilidad está en la disciplina de trazada y un pie derecho delicado. Levanta una fracción de más y el pelotón te traga. Levanta demasiado poco y te vas peralte arriba hacia el muro. Esa tensión es exactamente la razón por la que nuestras experiencias de conducción mantienen a la gente pegada al volante.
Cómo el movimiento completo te vende el peralte
Aquí es donde un rig estático se queda corto. La plataforma de movimiento se inclina y se carga para imitar las fuerzas G laterales del peralte, así que tu cuerpo se siente presionado contra el asiento a lo largo de la curva y ligero en las rectas. Combinado con un volante direct-drive (de transmisión directa) que se carga a medida que las gomas delanteras muerden, tu oído interno y tus manos coinciden en que de verdad estás ahí afuera. Esa honestidad sensorial es lo que convierte a un invitado curioso en un competidor.
El favorito del público en los eventos
Las carreras en pelotón están hechas para los espectadores. Una parrilla de invitados corriendo a centímetros unos de otros, intercambiando el liderato vuelta tras vuelta, crea ese tipo de rugido que quieres en un evento corporativo. También es maravillosamente accesible: cualquiera puede mantener el acelerador a fondo y sentirse rápido, mientras los pilotos experimentados pelean por la victoria. Nadie queda estacionado en una trampa de grava pasando vergüenza. Todos están en el espectáculo.
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